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La Maestra de Matematicas

La Jicara - La Maestra de Matematicas - Jose Abraham Cardoza

La Maestra de Matematicas..

Escrito por:

Jose Abraham Cardoza S.
Pintor Cuentistas y Poeta
Matagalpa,Nicaragua.

No se si odiaba mas al libro de Algebra o a la maestra de Matematicas. Seguramente odiaba mas a la maestra. Ella me odio primero. Yo tenia miedo y ella lo sabia. Me buscaba, buscaba mis ojos y cuando me encontraba, en la ultima fila de la clase, me denunciaba publicamente, se burlaba de mi y me obligaba a pasar al frente de la clase. Pase, venga, resuelva esta ecuacion, - se reia burlona, mostrando su diente de oro, sus ojos negros, profundos, agresivos, exhibian una chispa diabolica Me quede petrificado. La boca seca, mis ojos llorosos, no pude dar la cara a mis compañeros. Tronaba mis dedos sudados. Mis compañeros, unos reian, complices. Las muchachas eran mas nobles, se mostraban mortificadas con mi fracazo. Yo queria morirme. Deseaba escaparme, correr lejos sin frenos, buscar el refugio de mi hogar y entre risas y burlas, asi lo hice, corri avergonzado, sin querer volver. .. Al llegar a mi casa, no dije nada. Cene callado y me fui a la cama.

No queria nunca mas, volver a la clase de Matematicas.

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Hijos del Apante

Este cuento esta dedicado a mi padre, siempre.La Jicara - Hijos del Apante - Jose Abraham Cardoza

Escrito por:

Jose Abraham Cardoza S.
Pintor Cuentistas y Poeta
Matagalpa,Nicaragua.

Corrian los años felices de la infancia, los años eternos, los largos meses y los dias lentos con horas de sol. Hugo, mi hermano andaria por los nueve y yo, probablemente por los seis años de juventud. Junio desgajaba sus dias llenos de sol, de almibar de mangos, cuznaca de jocotes tronadores , de cantos de chichiltotes, y de las necias, roncas y tostadas chicharras. Cansados de descansar, Hugo, mis primos Danilo y Mario, - echados bajo las columnas de palos de guanabanas – mordisqueaban mangos maduros, yo, con un palo largo, rascaba la terca rama que sostenia un precioso zapote. Hugo, Josiabran!!!, - grito mi padre desde la ventana de la cocina!! Que!!, -contestamos al unisono. Mañana sera un domingo especial, los llevare a que aprendan a nadar, tenemos que salir a las ocho y media. Preparen sus calzonetas, los neumaticos y las patas de rana. A donde nos va a llevar?, - pregunte intrigado -. A la Cagalera, - contesto mi padre, alejandose a atender su negocio -. Que nombre mas feo, a donde queda eso? – le pregunte al Hugo -. En el Cerro de Apante, - contesto, desde arriba, sentado en un tambo, sobre los brazos fuertes de un Mamon. Bueno pues, ya oyeron, mañana vengan ustedes tambien, a las ocho, traigan sus morrales y sus calzonetas, - invite a mis primos. A la mañana siguiente, apareci a la cocina, temprano, armado de mis tiezas patas de ranas, una mochila grande, una toalla de la Coca Cola, mi calzoneta, anteojos oscuros y un par de chancletas para despues del baño.

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Se fue con el Otoño

La Jicara - Se fue con el Otoño -  jose abraham cardoza

Se fue con el Otoño.
Escrito por:
Jose Abraham Cardoza S.
Pintor Cuentistas y Poeta
Matagalpa,Nicaragua.
 
 El Otoño llega aunque uno no quiera y sus vientos, arrastran melancolias, hojas y vidas secas. Fue un dia oscuro y frio. Habia algo en el ambiente que incomodaba. Uno de esos dias en que pienso que el dinero lo puede todo y que venderia mi alma al diablo, si este me pagara un millon de dolares.
Pero la realidad es otra, el diablo no existe y hay que levantarse a trabajar. Muerto de sueño me arrastre a la cocina y con los dos ojos semicerrados, tome la jarra de la cafetera y al querer enjuagarla, la estrelle con el borde del lavadero, haciendola añicos. Madre santa! – abri los ojos por completo y pense – hum, vidrios rotos no es buena señal. Abandone la cocina sin recoger los vidrios. Me bane, vesti , e ignorando cualquier otro mal presentimeitno, me fui a trabajar. Transcurrio el dia como lo tenia planeado, hasta que, a eso de las cuatro de la tarde, cuando yo ya estaba preparando mi partida. Vibro mi telefono… Disculpe, es usted el trabajador social? - pregunto una voz de mujer desconocida – Si, - en que le puedo ayudar? Me han dicho que le informe, que le esperan a las cinco de la tarde, en la clinica de Oncologia, del 1600 de la calle Divisadero, y que el paciente pregunto por su nombre, que ahi le esperan. Esta bien, gracias.
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La Procesión

La Jicara - La Procesion -  jose abraham cardoza

Escrito por:

Jose Abraham Cardoza S.
Pintor Cuentistas y Poeta
Matagalpa,Nicaragua.

Hugo, Hugo!!

Hum, …hum,…

Hugo, despertate…

Que…no molestes, dejame dormir.

Hugo!!!, despertate, oi!!

Que…dejame dormir…

No, despertate, oi, se oye musica funebre, que sera?

Hu, que.., es la procession y que mas va a ser…

Son los chicheros de don Chombo, vienen tocando, despertate!!!

Que fregas, dormite, hace mucho frio, dormite…

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El bolso de henequen

La Jicara - El bolso de henequen -  jose abraham cardoza.fwAmor seco.

Escrito por:

Jose Abraham Cardoza S.
Pintor Cuentistas y Poeta
Matagalpa,Nicaragua.
 

La mujer levanta el sobre que se asoma por debajo de la puerta. Hunde la mano derecha, - en su bolso de henequen – sortea y encuentra el llavero de cola de conejo, donde junta las llaves de las casas que se dedica a limpiar. Abre la pesada puerta de madera solida del viejo departamento y entra. Los espacios frios y oscuros le molestan. Hay algo en ese lugar que le produce repelo. No siente miedo, no. Arrima su bolso de henequen a la mesita del lobby de entrada y se apresura a correr las dobles cortinas y a abrir en pampas, las amplias ventanas que dan a la calle. Regresa, toma su bolso de henequen lo lleva a la cocina, saca del fondo una grabadorita de cassettes Sony y toca el que ya viene dentro de la casetera.

Sube el volumen al maximo y las marimbas de su tierra natal, revientan en estridentes sones, encargandose de despertar: puertas, muebles, plantas y paredes del amplio y triste lugar. No hay nada como la musica de mi tierra, - piensa, contoneando sus amplias caderas al ritmo de las marimbas. -. Se encamina a la cocina, abre su bolso de henequen y saca unos moñitos de: ruda, hierba santa, manzanilla y amor seco.

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