La Jicara El Portal del Cuento IntroArt

UN ENCUENTRO DE ENSUEÑO II

NINA
Generalmente salía temprano de casa. Nina tenía un retraso, había planeado levantarse muy de mañana para evitar el tráfico pesado de las horas pico. Se puso lo primero que vio en su guardarropa; pensó que una blusa clara, una falda negra ─la primera que tomó del perchero─ y unas sandalias recién compradas a una amiga harían perfecto juego. No se la...
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UN ENCUENTRO DE ENSUEÑO I

MISTERIOS-DEL-AMOR
Una mañana en que los días parecen holgazanes el joven Diego se levantó intempestivo, debía apresurarse para ir al trabajo. Corrió hacia el baño, el agua estaba fría, al abrir la regadera sintió pequeñas agujas heladas penetrar su tibio cuerpo. Se alistó rápido y apenas tomó una taza de café, generalmente desayunaba en la oficina. Al abordar el col...
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Mi trompo de guayacán

Mi trompo de guayacán
  Tenía que ser junio o julio porque recuerdo que desde las primeras horas el cielo se pintó de lluvia y Condega en esos días tiene su propio color. Comenzó a llover desde las nueve de la mañana de forma intermitente y ya por la tarde los charcos en la calle reflejaban el cielo limpísimo que había quedado después de las casi dos horas de la úl...
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Un cuento que aún habla de sonrisas.

Un cuento que aún habla de sonrisas.

Dedicado a Claro, Movistar, Disnorte-Dissur, alcaldías, ministerios, bancos, etc.

"Buenos días, puede ayudarme?". Mi saludo es casi un ruego y él tipo de recepción ni me contesta.  Sólo levanta las cejas y de su mirada salen cuchillos. Yo hago un esfuerzo por mantener la sonrisa, porque de otra manera es probable que no me atienda.

Es así en todos los sitios. Es increíble cómo cada funcionario, oficinista, secretaria, etc., se esfuerza para mostrarse hostil y hacernos sentir humillados, agredidos,  menospreciados.

"Siéntese" me dice y su voz suena a mando.  Me señala la silla sin verme y al hacerlo me trata como ignorante pues en el salón sólo queda disponible una silla y yo, desde luego, sé que cosa es una silla.

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© Juan Ramón Falcón

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Diálogo entre la noche y la luna.

Siento tu caricia, en medio de mi noche cansada. ¿Por qué brillas? – le preguntó la noche a la luna.

Porque quiero iluminar tu paso, para no saberte sola. -respondió la luna.

¿Y qué ganas? – volvió a preguntar así la noche.

Tu atención, tu suavidad, tu aroma, tu corazón. -respondió la luna.

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UnderC2-Remodelacion2