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UN S.O.S QUE PERSISTE Y QUE NO SE ESCUCHÓ EN PARÍS

CLIMATICO

Hoy el gobierno de Nicaragua ha anunciado que se sumará a los Acuerdos de París por el cambio climático, alcanzados en diciembre de 2015. Nicaragua y Siria fueron los únicos países no firmantes de los acuerdos. Siria no firmó porque además de ser un país que estaba en guerra, las sanciones impuestas por EUA y países europeos, obstaculizaron que su delegación oficial pudiera viajar a París. Nicaragua decidió no firmar, porque después de insistir en que los acuerdos debían ser más contundentes, comprometedores y formales, y tras llegar al final de las reuniones con acuerdos que no representaban ningún compromiso de solución al problema, pues dejaban el cumplimiento de los acuerdos a simple voluntad de los firmantes y sin nada que los obligara a cumplir, consideró que lo más honrado era no hacerlo. La conclusión de Nicaragua fue, en palabras de su representante Paul Oquist: "No queremos ser cómplices de llevar al mundo a 3 o 4 grados y a la muerte y destrucción que representa".

Pero hoy, al sumarse Nicaragua a los Acuerdos, en nada contribuye a la solución del problema. Seremos sólo otro país, parte de la pantomima.

Ojala los países más pobres, que son mayoría, pudieran ejercer una voluntad menos dependiente de los poderosos países contaminantes, que además son los que toman las decisiones de lo que se hace o no en el planeta. Ojalá pudieran decidir sin estar sujetos a sus presiones, si así fuera entonces sí tendría sentido que Nicaragua y demás países pobres sean parte de esas reuniones, pues sólo así podríamos estar hablando en serio de acuerdos.

Por ahora, el único efecto positivo que se desprende de la adherencia de Nicaragua a los Acuerdos, es de simple imagen, y beneficia sólo a nuestro país, pues ya no se nos acusará, a secas y sin entrar en detalles, de no ser firmante de los acuerdos.

Ojala sirvieran de algo esas reuniones, esas Cumbres, Protocolos, Acuerdos, que el único cambio que exhiben, es el de cambiarse de nombre cada vez que se reúnen, como si escondieran vergüenza o quisieran evitar con eso que alguien vaya a preguntarles, por los logros alcanzados de los compromisos en las reuniones pasadas.

Actos hipócritas con los que se lavan el rostro las poderosas élites, donde en lugar de tomar compromisos serios de acción inmediata, llegan allí a postergarlas y a evadir responsabilidades.

Ojala terminaran ya con el engaño mediático que viene desde ya varias décadas. ¿En qué quedo el compromiso firmado en 1997 en Kioto de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en al menos un 5%? ¿Cuál es el cambio positivo que hemos experimentado desde que en 1972 se realizó aquella primera Cumbre de la Tierra en Suecia?

Ojala hubiera un compromiso serio pero yo no veo voluntad, sólo un afán de las grandes élites económicas representadas en los poderosos gobiernos de acaparar y acaparar recursos de energía fósiles y garantizarse las vías de transporte, como si estuvieran preparándose para 100 o más años de combustibles contaminantes. Son muchísimas las guerras, países arrasados, millones de muertos, éxodo y más éxodo por el petróleo y el gas, que son los combustibles responsables del mayor contaminante y productor de efecto invernadero, el CO2 o dióxido de carbono.

Pero en la ONU y en las cumbres quieren hacernos creer que tienen interés en salvar el planeta. Cada vez hay menos tiempo. Cada vez la tierra expresa su condición de enfermo con mayor ímpetu,igual que un humano al que le están negando atención médica. Los continuos y cada vez más potentes terremotos, tsunamis, huracanes, tifones, ciclones, tornados, erupciones volcánicas, olas de calor, temperaturas bajas récord, deshielo, deslaves, etc. no son más que fiebres, convulsiones, temblores, sudores, etc., de un cuerpo enfermo y a punto de morir.

Ya debiera ser hora para que los poderosos gobiernos se tomen en serio lo del cambio climático, y ya, sin pérdida de tiempo, comiencen a hacer los cambios urgentes, como la descarbonización de la economía, que en los Acuerdos de París, se mandó para 2050 como si hubiera tiempo para tanta espera.

Si no se cambia ya la matriz energética por energía limpia, los niveles de CO2 no disminuirán y la temperatura irá aumentando. Sólo el mar absorbe el 25% de las emisiones de CO2 lo que eleva las temperaturas de las aguas produciendo un efecto de ampliación a las ya preocupantes zonas de desoxigenación que en unas dos décadas serán zonas muertas en el mar donde ya no podrá vivir ninguna especie. Y luego hay que agregar el efecto que ese sobrecalentamiento de las aguas produce en fenómenos como los muy de moda huracanes.El 84% de las emisiones por quema de combustibles fósiles en el planeta provienen de países miembros del G20.

Ya es hora de prohibir del uso o por lo menos, reducir la fabricación de las dañinas bolsas plásticas que usamos y tiramos y del plástico en general. El mundo tira 8 millones de toneladas de basura plástica al año, que son arrastradas por las corrientes, llevadas al río y de allí al mar donde por acción de los patrones de rotación de las corrientes marinas son agrupadas en forma de micro fragmentos en el gran Vórtice de la basura del Pacífico ubicado entre Hawái y California, donde se fotodegrada, desintegrándose hasta el nivel molecular pero sin perder su condición de polímero, y ya en trozos pequeñísimos son comidos por los organismos marinos con lo cual se vuelven parte de la cadena alimenticia. Desde 1990 a la fecha la producción de plástico se ha triplicado y continúa en aumento.

Ya es hora que la corrupción asociada a la tala de bosques en la Reserva de Bosawás y en otras zonas boscosas de Nicaragua,y otros negocios que mantienen élites adineradas de ex políticos, exmilitares, empresarios corruptos, etc. sea ya perseguida y castigada por las autoridades. Que las autoridades de Nicaragua actúen de acuerdo al compromiso asumido, aún sin que el gobierno hubiera firmado esos acuerdos de París, por moralidad, y más ahora que tras la firma están obligados a dar el ejemplo.

En menos de un mes, hemos sido testigos de fenómenos terriblemente desastrosos, como los huracanes Harvey, Irma, José y María. Este último ya ha devastado las Antillas Menores y continúa su trayectoria destructiva amenazando para mañana, con hacerle lo mismo a Puerto Rico. Y hoy, cuando apenas habían pasado 12 días de que México fuera sacudido por un terremoto de magnitud 8.1 Richter, ha ocurrido otro aún más destructor de 7.1 Richter, del que a esta hora ya se reportan centenas de personas muertas, heridos, edificios caídos, incendios, carreteras, puentes partidos, etc.

Ojalá los poderosos gobiernos, y los demás gobiernos y la población en general, entendiéramos que estos fenómenos son expresiones con la que nuestro planeta nos solicita ayuda, SOS cada vez más continuos que gritan el cáncer, ya casi terminal, que lo daña y nos daña a todos.

Juan Ramón Falcón

Masaya, 19 de septiembre de 2017

 

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