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TRUMP Y KIM JONG-UN: LA LOCURA ES UN DISFRAZ

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Los medios insisten que las amenazas que se están haciendo Donald Trump y kim Jong-Un , escalan el conflicto entre sus países. Yo no creo que la situación se vaya a poner peor. En lugar de "escalar" la palabra correcta me parece que es "patinar". Y qué bueno que así sea. La locura del norcoreano Kim Jong-Un, ha logrado muy rápidamente gastarle los recursos chantajistas a Estados Unidos, sin que este pueda amedrentarle ni tan sólo un poquito. Se encontraron la piedra con el coyol. O quizá es solo la sabiduría que se desprende de aquel refrán: "Cien locos conocí, todos cuerdos para no dañarse a sí".

Dice BBC, que Donald Trump, podría estar usando la "Teoría del loco" con Corea del Norte. Esta teoría, (Madman theory, en inglés), consiste básicamente en mostrarse frente a los enemigos como alguien demasiado impredecible o dispuesto a ir al combate, para disuadirlos de actuar contra los intereses propios. La estrategia, no es nueva, y aunque parece muy loca, ya fue usada por Richard Nixon cuando fue presidente de EUA entre1969 y 1974, para intimidar a la misma Corea del Norte y a la Unión Soviética.

Resulta chistoso que también el coreano esté haciendo uso de la misma estrategia. Dos que se mienten y no se engañan.

Donald Trump y Kim Jong-Un, son dos locos que se dicen lo que quieren, cada uno mostrándose ante el mundo como víctima, y de tanto hablar, hablar y hablar, y de gritarse belicosidades, ya se les ve como perro-que-ladra-no-muerde. El miedo que sentíamos a la posibilidad de la hecatombe, lo hemos venido perdiendo y de seguir así, ¡Dios quiera!, muy pronto estaremos todos convencidos de que son dos payasos que han hecho del mundo su pista de circo.

El 15 de abril pasado terminábamos la semana santa, era sábado de gloria y llegamos a pensar que sería sábado de infierno, pues el secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, en respuesta a las pruebas de lanzamiento de misiles, sentenció que: "la paciencia estratégica (con Pyonyang) había terminado", y desde Washington Trump anunció que había enviado el Portaviones Carl Vinson, su nave insignia del Grupo de Ataque de Portaaviones, a las cercanías coreanas, agregando: "Enviamos una armada muy poderosa. Tenemos submarinos, muy poderosos, muchos más poderosos que el portaaviones". Y era para preocuparse, pues el Portaviones mencionado bajo el control de la Tercera Flota (Pacífico Oriental), tiene capacidad y propulsión nuclear, cuenta con 90 aviones y helicópteros, más un grupo de 6000 soldados, listos para entrar en combate de inmediato. El NYTimes escribía: "Lo que se vive es una "crisis como la de los misiles de Cuba en cámara lenta" citando a Robert S. Litwak, quien es director de Estudios Internacionales de Seguridad en el Woodrow Wilson International Center. En la otra acera, Kim Jong-Un, le ponía más leña al fuego amenazando con "reducir a cenizas a EEUU con un ataque superpoderoso". Pocas veces el mundo ha estado en una situación tan tensa. Pero para dicha de la humanidad entera, no hubo transición de las palabras a los hechos.

Pero este asunto que parece un simple juego de arrogantes, o de locos, tuvo un origen y es necesario conocerlo para comprender por qué ha llegado a su estado actual. La historia es parecida a la mayoría de conflictos que han ocurrido y ocurren en el planeta. Asuntos de interés de potencias. Remontémonos a la IIGM, cuando la totalidad de la península coreana había sido invadida por el ejército japonés aliado de Hitler. Fueron las fuerzas soviéticas las primeras en llegar a la península coreana logrando avanzar sobre el territorio, haciendo desplazar a los japoneses (aliados de Hitler) hacia el sur. Estas fuerzas residuales al sentirse perdidas, cuando ya se había anunciado la rendición de Japón ante las Fuerzas Aliadas, negociaron con los oportunistas estadounidenses y le entregaron el dominio del sur. De esta manera de hecho, surgía la división de Corea. Posteriormente soviéticos y estadounidenses, que habían sido aliados en la recien finalizada II Guerra Mundial, para no entrar en problemas decidieron formalizar la división. Luego de lograr esos acuerdos deciden retirar la mayor parte de sus fuerzas de ocupación, desde luego manteniendo cada uno su poder de influencia sobre los respectivos territorios. Y como es lógico surgieron grupos de ambos lados con interés de unificar los territorios, esto fue muy bien aprovechado por EUA. La invasión de los norcoreanos, a Corea del Sur el 25 de junio de 1950, fue la excusa perfecta que EUA necesitaba, para envíar su poderoso ejército destructor y someter a los del norte. Un tiempo después los del norte reciben el apoyo de un numeroso ejército chino y de las armas soviéticas. El conflicto se había internacionalizado y los coreanos tanto de un lado como del otro se convertían en las principales y numerosas víctimas. La guerra cesó en 1953, con la firma de un armisticio que hasta la fecha no ha sido superado con la esperada y deseada firma de la paz, por lo que técnicamente la guerra aún no ha terminado.

Para tener una pequeña idea de lo mortífera que fue esa guerra, basta solo comparar los siguientes datos: fueron 635.000 toneladas de bombas, las que Estados Unidos dejó caer sobre Corea durante esa guerra, en cambio las lanzadas en todo el Teatro del Pacifico de la Segunda Guerra Mundial, fueron 503,000, lo que supera en un 27% más, las lanzadas sobre Corea. Y hay que añadir que de esas 635 000 toneladas, 32.557 toneladas fueron bombas de napalm. Fueron 3,000,000 coreanos las víctimas, entre muertos, desaparecidos y heridos.

A partir de entonces EUA, no ha cesado sus pretensiones para apoderarse del control de toda la península coreana, lo que se demuestra con los aproximados 50,000 soldados que mantiene en Japón, desde la II G M, los casi 29,000 soldados en Corea del Sur, los más de 5000 soldados en la Isla de Guam que es una de las bases militares estadounidenses en el Pacífico, la poderosa Flota del Pacífico y la realización permanente de ejercicios militares, en el borde mismo de Corea, cuya finalidad es la de mantener la presión sobre Pyonyang.

Son heridas profundas que aún no cierran. Aun así , los coreanos reiteradas veces han mostrado interés en firmar la paz, pero Estados Unidos se niega a hacerlo. Y es sobre este argumento que Pyonyang defiende su derecho a la defensa, a través del programa nuclear que ha venido desarrollando. Y está claro que Corea del Norte, siendo un país que resulta débil ante Estados Unidos, lo que busca con su nuclearización es conformarse un escudo protector. Nadie siendo lógico pensaría que Corea del Norte iniciaría una guerra con Estados Unidos. Sería absurdo creer que Corea del Norte es un país que rechaza la paz.

Pero eso no quiere decir que Corea no represente peligro. Claro que sí. Pero la peligrosidad de Corea tiene su detonante en EUA y es por eso que los movimientos temerarios ordenados por Trump, en abril, y los más recientes, nos han puesto de nuevo en peligro a todos los habitantes del planeta.

Y si el objetivo de Trump era poner a Corea del Norte a temblar, estamos claros que no lo logró. El líder coreano lo dejó bien clarito cuando ordenó al día siguiente de sus extremas amenazas, el 16 de abril, probar un misil que aunque su lanzamiento resultó fallido al explotar a los pocos segundos, dejaba planteado sobre la mesa que estaba dispuesto al desafío. Y a partir de allí, el desdén de Kim Jong-Un, se fue haciendo más insolente y no ha parado de realizar sus peligrosas pruebas y en este momento amenaza con probar nuevamente la temida bomba de hidrógeno.

En estos días los medios han vuelto a reproducir el palabrerío guerrerista tras el choque que se dieron los representantes de los dos países en la Asamblea General de Naciones Unidas, la semana pasada, donde cada uno le ha dicho al otro hasta de lo que se va a morir. Trump amenazó de nuevo con "destruir totalmente" a Corea del Norte, y King ha tomado eso como una declaración de guerra, que según él, legitima a su país para responder y derribar los bombarderos estadounidenses incluso aunque no entren en su espacio aéreo. Y ya son varios los bombarderos B-1B de las Fuerzas Aéreas estadounidenses que han sobrevolado el espacio aéreo internacional muy cerca de la costa oriental de Corea del Norte

Pero aún así, no creo que eso vaya a escalar a una confrontación nuclear, yo no creo que la locura que muestran ambos llegue a ese extremo, pues ellos saben que el efecto terriblemente destructivo de una guerra de esa magnitud, hace que todo el mundo (incluyéndolos a ellos), seamos perdedores. Pero eso no es lo que me parece grave, sino la excusa en nombre de la defensa que este conflicto les pone en la mano a cada uno de ellos y a los vecinos y a los demás, amigos y enemigos, para aumentar sus arsenales nucleares, y realizar sus múltiples pruebas de nuevas armas y tecnologías de guerra, y llenar la tierra de locura extrema, y de paso lograr que los grandes consorcios armamentistas tengan las ventas soñadas y las jugosas ganancias. Ese si es un escalamiento, la muerte latente haciéndose cada día más grande, que si llegara a explotar, sería suficiente no más de un día para borrar de la faz de la tierra toda vida que hay en ella.

Por eso, es urgente, cuanto antes, que la locura le de paso a la razón, que aparezca una puerta de entrada a la negociación, antes que el peligro se sature y explote.

Juan Ramón Falcón
Masaya, 27 de septiembre de 2017.

 

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